"Dice el necio en su corazón: No hay Dios."  Salmo 14:1

"Las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que (los hombres) no tienen excusa."
Romanos 1:20

«Deslumbrado por el descubrimiento de la filosofía en mi último año de bachillerato, decidí estudiarla en la universidad de Estrasburgo. Yo era entonces lo que se llama un nihilista: como para mí no había Dios Creador, ni propósito detrás del universo, nada tenía sentido. La humanidad, aparecida por accidente, desaparecería de la misma manera. En el fondo, me sentía muy cercano a ese personaje de un libro de Dostoievski que declaraba: «Si Dios no existe, entonces todo es permitido». Mientras veía el mundo con esa mirada escéptica y desilusionada, poniendo todo en duda, incluyendo la moral, un tal Mike me interpeló a la salida de una clase de filosofía. Le respondí: «¿Cómo puede uno ser cristiano, si no es por odio a la vida, por frustración o por necesidad de crear mundos fantasiosos para escapar de la realidad?». Lejos de alterarse, Mike respondió con argumentos justos y racionales. Por primera vez encontré un cristiano que reflexionara sobre su creencia, haciendo justicia a la razón.

Durante un año, por medio de discusiones apasionadas, tratamos de convertirnos mutuamente, yo a mi visión de un mundo sin Dios, él al cristianismo. Poco a poco pasé del nihilismo a un ateísmo militante: como él reflexiona, me dije, tal vez encuentre un medio de convencerlo. Entonces resolví seguirlo a la iglesia, en los grupos de oración y reuniones de creyentes a los cuales él asistía asiduamente. Yo me sentía en la obligación de llevar a la razón a todos esos cristianos que encontraba.

Decidí atacar la fuente de su creencia, dicho de otra manera, abrir la Biblia, leerla atentamente y levantar el catálogo de sus contradicciones. Una tarde, mientras la estaba leyendo con el objetivo de destruirla, repentinamente sentí una presencia que venía a mí y me decía: «Alexis, eres un pecador, pero te perdono porque te adopto como mi hijo a partir de hoy». Ese día de julio del año 2005 marcó el comienzo de mi conversión: reconocí a Dios al experimentar su presencia amorosa y misericordiosa.

Desde esa revelación y hasta mi bautismo, cambié mi relación con los demás, mi manera de ver el mundo, de pensar. Según mi amigo Mike, incluso mi mirada, hasta aquí sombría y atormentada, se transformó. Sin embargo, esta conversión marcó más el comienzo de mi búsqueda que su fin. Deseoso de dar un fundamento racional a la experiencia que había vivido, decidí consagrar mis estudios a las relaciones entre la razón y el cristianismo. Después de graduarme, expuse en oración esta alternativa: proseguir en el camino académico, o mostrar a la gente los tesoros del pensamiento cristiano. El Señor me condujo en esta segunda dirección. Desde entonces me esfuerzo por recordar que si Dios se revela a través de la experiencia, también lo hace mediante la razón. ¿Cómo, en efecto, puede uno amar a una persona sin tratar de conocerla, de comprender quién es?».

Si a veces Dios se deja descubrir por medio de la experiencia o la razón, solo la fe nos permite conocer plenamente la revelación de Dios en Jesucristo.

Alexis

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)  LBS

 

Información

Iglesia Bautista Bíblica
c/ Tiberiades, 6 - local 20
28043 Madrid, España
Metro: Canillas / salida calle Montalbos

Tel. 91-300-0116
ESCRÍBENOS

Ubicación

mapagooglesmall¿Necesitas instrucciones para llegar a la Iglesia? 
Ver mapa más grande

Horario

Te invitamos a las reuniones:
reloj  Domingo      11:30 mañana

  Domingo        7:00 tarde
  Miércoles        7:00 tarde