El Futuro del Hombre

Muchos de la Nueva Era tratan de argüir que Jesús creía y enseñaba la reencarnación. Un pasaje muy citado es Mateo 11:14: Y si queréis recibirlo, él (Juan el Bautista) es aquel Elías que había de venir. Sin embargo, Lucas 1:17 clarifica cualquier confusión posible sobre la interpretación apropiada de este versículo, señalando que el ministerio de Juan el Bautista fue llevado a cabo "en el espíritu y poder de Elías".


En ningún lugar dice que Juan el Bautista era una reencarnación de Elías. Los de la Nueva Era convenientemente se olvidan que Juan el Bautista, cuando se le preguntó si él era Elías, terminantemente respondió: NO (Juan 1:21).
Contrario a las enseñanzas del Jesús de la Nueva Era, el Jesús bíblico predijo su resurrección (no encarnación) desde un comienzo, diciendo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré (Juan 2:19-21). Él predijo que ...como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches (Mateo 14:20).
Jesús enseñó a sus discípulos ...que le era necesario al Hijo del Hombre padecer mucho, y ser desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días (Marcos 8:31). Jesús también afirmó que tenía la autoridad de levantarse a sí mismo de entre los muertos: ...porque yo pongo mi vida para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla y tengo poder para volverla a tomar (Juan 10:17b-18a).

LA SALVACION DEL HOMBRE:
¿Por iluminación o por fe?
Hay una máxima en la teología la cual afirma que un punto de vista débil sobre el pecado siempre produce un punto de vista débil de la salvación. Esto es largamente demostrado en el Movimiento de la Nueva Era. Si el problema primario del hombre es la ignorancia de su divinidad, tal como los de la Nueva Era han representado a Jesús enseñándolo, entonces obviamente la salvación no necesita nada más que la "iluminación". Si, en cambio, el problema del hombre con el pecado es tan desesperadamente malo como el Jesús bíblico dijo que era, entonces la salvación debe involucrar mucho, mucho más que la mera iluminación.
Por su muerte sacrificial en la cruz, Jesús tomó los pecados del mundo entero sobre sí mismo e hizo accesible a todos la salvación (1 Juan 2:2). Pero esta salvación no es automática. Solamente son salvos los que escogen personalmente creer en Cristo. Este es el testimonio consistente del Jesús bíblico: Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda mas tenga vida eterna (Juan 3:16).
De cierto, de cierto os digo: el que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida (Juan 5:24). Y esta es la voluntad del que me ha enviado: que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero (Juan 6:40). Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto vivirá (Juan 11:25).
Por contraste, escoger no creer en Jesús lleva a la condenación eterna: El que en él  (el Hijo) cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios" (Juan 3:18).
Jesús dijo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida (Juan 8:12). La iluminación verdadera, por lo tanto, no involucra una creciente conciencia de la divinidad, sino el seguir y creer en un Cristo viviente, quien Él mismo es la luz. La iluminación verdadera está centrada completamente en Cristo, no en el hombre.

LA RESURRECCION DE CRISTO
Ha sido y seguirá siendo un aguijón en el costado de la teología de la Nueva Era. El profesor Tomas Arnold, autor del libro History of Rome, luego de examinar toda la información sobre la resurrección de Cristo, expresó: "He pasado muchos años estudiando la historia de otros tiempos, y examinando y evaluando las evidencias de aquellos que han escrito acerca de ello, y no conozco de ningún hecho en la historia de la humanidad que haya sido comprobado mejor y con una evidencia más completa, luego de una exhaustiva investigación, que la gran señal que Dios nos ha dado acerca de que Cristo murió y resucitó de entre los muertos".
Los de la Nueva Era no pueden borrar esotéricamente este evento milagroso de las páginas de la historia. En efecto, Jesucristo resucitó física y corporalmente de entre los muertos, y esto es algo con lo cual todas las personas finalmente tendrán que reconocer, ya sea ahora o en el juicio futuro.


—del libro:
El falso cristo de la nueva era
de Ron Rhodes

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