Todo empieza con el carácter de Dios

La Autoridad Bíblica

A menudo apelamos a “la autoridad de la Palabra de Dios”, y podemos recitar una lista de razones por las cuales la Biblia es la Palabra inerrante e infalible de Dios. ¿Pero cuál es la fuente última e inquebrantable de la autoridad de la Biblia?

Cuando pensamos en el término autoridad bíblica, muchos podemos pensar en la naturaleza autoritativa del texto bíblico en sí. Pensamos en términos de su inerrancia e infalibilidad, que significa que la Biblia no contiene errores y no tiene la capacidad para engañar.

Basado en este entendimiento de la autoridad bíblica, edificamos nuestra comprensión de la salvación y la vida veraz en Cristo. También miramos el mundo alrededor—rocas y fósiles y seres vivientes—a través de la lente de la autoridad bíblica, e interpretamos cada observación de este punto de partida (o debemos). ¿Pero cómo sabemos que el texto bíblico en sí es auténtico? ¿De dónde consigue su autoridad?

Debemos empezar con el mismo carácter de Dios.

La Biblia es verdaderamente autoritativa, no porque teólogos humanos insisten en ello, o porque la crítica textual convalida su autenticidad, o aun porque se proclama a sí misma autoritativa. La Biblia es autoritativa por la Persona de quien procede. Es la Palabra de Dios. Cualquier defecto en el carácter de Dios haría que la Biblia no pudiera proclamar su autoridad imperiosa. Dios es la fuente última de la Biblia, así que Su carácter determina la credibilidad de todo el Libro.

La próxima pregunta lógica es: ¿Qué sabemos del carácter de Dios? El carácter del Creador

Las primeras palabras de Dios a nosotros son “En el principio Dios creó. . . .” Siendo creados en Su imagen, de hecho esperaríamos compartir atributos comunes con Él, y lo vemos. Dios es amante, paciente, bondadoso, justo, misericordioso, gozoso, creativo, generoso —hasta celoso y se enfada—y la lista podría seguir.

Vemos estos atributos de Dios a través de toda la Escritura. En el hombre, estos atributos están corrom- pidos e imperfectos, pero en Dios, los vemos en forma perfecta y sin límite. Esa es la gran diferencia entre Dios y el hombre caído y pecaminoso.Esta diferencia arroja luz sobre la autenticidad de la autoridad de Dios. Por ejemplo, consideremos el celo. En los seres humanos, los celos son típicamente feos y pecaminosos porque buscamos control sobre algo al cual no tenemos ningún derecho. Dios, por otro lado,tiene todo derecho sobre nosotros. Su celo expresa Su gran amor por Su pueblo (V. Zac. 8:1–3). Quiere lo mejor para Sus posesiones que ama, así que es celoso que nosotros reflejemos Su maravillosa gloria en devolverle nuestro amor.

Esto es el caso aun cuando hemos pecado y rechazado Su autoridad. El celo de Dios es parte de Su carácter intachable; refleja Su celo en demandar lo que es bueno y justo y que manifiesta Su gloria. Vemos cómo compartimos con Dios todos estos rasgos de carácter sólo al ver en Su Palabra cómo encajan dentro de Su plan perfecto para nosotros.

Tal como podemos ver cómo algunos de los atributos de Dios comparten aspectos comunes con los hombres, también esperaríamos ver atributos que fueran extraños a la humanidad. Si Dios es Creador y la autoridad última, esperaríamos que viviera más allá de las dimensiones de Su propia creación. La maravilla de Su creación nos hace maravillarnos del poder ilimitado que puede crear de la nada.

La Biblia proclama que Dios es independiente (Isa. 40:13–14). Dios no requiere instrucción o enseñanza. Ninguna persona puede añadir conocimiento o comprensión que no tiene ya, y nadie es Su consejero. La Biblia nos dice que Dios no cambia (Sal. 102:26–27). Aun cuando el cambio es una constante en nuestras vi- das, Dios no cambia. No se envejece, Su carácter nunca cambia y Su propósito nunca vacila. Por la naturaleza inmutable de Dios, tenemos confianza en la seguridad de nuestra salvación.

La Biblia nos dice que Dios es infinito (Ap. 1:8). Ser ilimitado en poder, presencia y conocimiento es algo que la humanidad no puede comprender. Como seres finitos adorando a un Creador infinito, sólo podemos sentir un respeto reverencial de nuestro Dios ilimitado.La Biblia también nos dice que Dios es eterno (Sal. 90:2). Dios es el Dios autoexistente. Siempre ha sido y siempre será, y está fuera de los confines del tiempo.Leyendo las Escrituras y viendo el carácter y perfección de un Dios ilimitado, empezamos a comprender Su autoridad absoluta y la autoridad de Su Palabra. Dios es el Dios de la Biblia y el Dios de la salvación. Él es el punto de partida de la autoridad bíblica porque es el único ilimitado y el único que siempre ha sido, con total control del pasado, presente y futuro. Es el único verdadero y viviente Creador de todo. La autoridad bíblica empieza, continúa y termina con Dios.

—Steve Ham en la revista Answers in Genesis

Información

Iglesia Bautista Bíblica
c/ Tiberiades, 6 - local 20
28043 Madrid, España
Metro: Canillas / salida calle Montalbos

Tel. 91-300-0116
ESCRÍBENOS

Ubicación

mapagooglesmall¿Necesitas instrucciones para llegar a la Iglesia? 
Ver mapa más grande

Horario

Te invitamos a las reuniones:
reloj  Domingo      11:30 mañana

  Domingo        7:00 tarde
  Miércoles        7:00 tarde