La Maravilla Navideña

Image result for manger sceneSetecientos años antes de que naciera Cristo (i.e., Mesías), al profeta Isaías se le dijo que sería una persona con dos naturalezas, divina y humana. En una época de gran crisis para Israel, la casa de David recibió una gran promesa. “Oíd ahora, casa de David. ¿Os es poco el ser molestos a los hombres, sino que también lo seáis a mi Dios? Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo [i.e., completamente humano], y llamará su nombre Emanuel [i.e., Dios con nosotros, completa- mente divino]” (Isaías 7:13-14). Y en el próximo capítulo, se le dice al profeta que el Dios de Israel es “Emanuel” (Isaías 8:8; cf. 8:10).

¿Pero cómo podría una virgen dar a luz?

Esa fue la pregunta urgente que María preguntó a Gabriel, el mensajero, ángel enviado del Señor: “¿Cómo será esto? pues no conozco varón” (Lucas 1:34). La respuesta fue asombrosa y fue registrada por Lucas, “el médico amado” (Colosenses 4:14): “Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo [i.e., la tercera persona del Dios triuno] vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios... porque nada hay imposible para Dios” (Lucas 1:35-37).

Por favor, nótese aquí la maravilla absoluta: la razón por la cual su hijo sería “santo” (i.e., sin una naturaleza pecaminosa) no es porque ella era santa (porque María confesó su necesidad de un Salvador—Lucas 1:47; cf. 11:27, 28; 18:19), sino porque el Espíritu Santo vendría sobre ella y le cubriría. El milagro tremendo de la encarnación (i.e., una persona divina añadiendo a una verdadera naturaleza humana a Su persona sin llegar a ser dos personas) fue imprescindible para nuestra salvación. No era solo un hombre—ni aun un hombre sin pecado (como Adán antes de su caída)—pero una persona que era tanto Dios como hombre que era así totalmente capaz de pagar por los pecados del mundo entero en la cruz. “Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad” (Colosenses 2:9, 10).

La doble naturaleza de nuestro Salvador también fue revelada a Isaías en Isaías 9:6: “Porque un niño nos es nacido [i.e., naturaleza humana], hijo nos es dado [i.e., naturaleza divina], y el princi- pado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz”.

Véanse qué auto despojamiento infinito nuestro Salvador experimentó en aquella primera Navidad para llegar a ser “el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29): “el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” (Filipenses 2:6-11).

Que el Cristo de Isaías y el Cristo del Nuevo Testamento sea honrado en cada uno de nuestros corazones—quizá como nunca—durante esta época navideña.

—John C. Whitcomb

Información

Iglesia Bautista Bíblica
c/ Tiberiades, 6 - local 20
28043 Madrid, España
Metro: Canillas / salida calle Montalbos

Tel. 91-300-0116
ESCRÍBENOS

Ubicación

mapagooglesmall¿Necesitas instrucciones para llegar a la Iglesia? 
Ver mapa más grande

Horario

Te invitamos a las reuniones:
reloj  Domingo      11:30 mañana

  Domingo        7:00 tarde
  Miércoles        7:00 tarde