La obediencia modelada

La obediencia modelada para tus hijos - Los niños hacen lo que los niños ven
Por Cary Schmidt | 09 de abril 2013

Al confiar en Jesús como tu Salvador, te convertiste en parte de la familia de Dios. Tu le elegiste y el te eligió a ti...para siempre.

"Mas a todos los que le recibieron, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en su nombre ... Y por cuanto sois hijos, Dios envió el Espíritu de su Hijo en vuestros corazones, clama: ¡Abba, Padre "(Juan 1:12, Gálatas 4:6). (Abba significa "papá").

El nacimiento es final. En ese día, tu te convertiste en "hijo" de Dios, y El se convirtió en el perfecto, impresionante, y amoroso Padre Celestial; tu papá espiritual. No sé en qué tipo de familia tu creciste o qué tipo de modelo has visto, pero si conoces a Jesús, sé qué clase de padre tienes ahora. Él es perfecto en todos los sentidos, y Él está listo para ayudarte a crecer a su semejanza como padre.

Entonces, ¿qué tipo de “hijo” eres tú? ¿Cómo es tu relación con tu Padre Celestial? ¿Estás viviendo bajo su autoridad? ¿Estás honrando a tu Padre? ¿Estás viviendo en estrecha comunión con Él y buscando obedecerle en tu vida? Verdaderamente este es el fundamento mismo de la crianza bíblica.

Lo que haces es lo que obtienes.


Hay un simple principio en juego en todos nuestros esfuerzos como padres, y nuestros hijos intuitivamente saben esto: “Cómo vives habla más fuerte y más alto de que lo que tu dices.”

Tu modelo es mayor que tu boca. Tu autoridad se establece sobre tu sumisión a la autoridad más alta. Cómo respondes a tu padre celestial y a tus autoridades en la tierra se viene de regreso en ti desde tus hijos.

En la medida que tu desobedeces y desprecias a tu Padre Celestial, legitimas la desobediencia y el desprecio de sus hijos. Si vives en la desobediencia, pierdes tu capacidad de esperar obediencia de tus hijos.

Ahora, yo entiendo que a los niños se les manda a obedecer a sus padres (Efesios 6:1), independientemente del estado espiritual de los padres. Bíblicamente, tengo mis niños "sin  derechos" de cualquier manera. Y esa posición funciona cuando son pequeños, ya sabes, el enfoque de "tienes que obedecer porque yo lo digo".

Pero este argumento muere con el pasar de los años cuando ya dejan atrás la primaria. Para los adolescentes, lo que tú haces es supremo. Lo que tú dices sólo importa si tu vida lo respalda. Así es como piensan:

    No me le digas a mí me - muéstramelo en tu vida.
    No me lo exijas - muéstramelo en tu vida.
    No me empuje -dirígeme.

Este cambio en el pensamiento durante los primeros años de la adolescencia atrapa a muchos padres con la guardia baja. Y es especialmente perjudicial si has desarrollado el hábito de vivir un estilo de vida de una manera hipócrita; hablando una cosa pero viviendo otra.

Piensa en ello. Durante la mayor parte de los diez o doce años hemos sido capaces de manejar el comportamiento de nuestros hijos simplemente por mandato. "Vete a la cama." "Come tu cena." "Haz su tarea." Debido a que nuestro papel como padres es tan grande en sus ojos y son tan dependientes, realmente tienen que hacer lo que decimos - no hicieron preguntas. Nuestra influencia puede ser más sobre el dominio que de ejemplo. Y por esto tenemos la tendencia a instalarnos en un modo de control que gestiona el comportamiento pero no lo modela. Podemos por defecto (por hábito) caer en la rutina de la emisión de demandas en lugar de la tutoría del corazón. Podemos guiar por dictatura en lugar de hacer - es fácil cuando son pequeños.

De repente, los años adolescentes golpearon como un maremoto y rompen nuestro universo parental bien controladl. Como adolescentes, nuestros hijos comienzan a usar sus células cerebrales recién cableadas a repensar todo. Empiezan subconscientemente a conectar los puntos y a examinar y reprocesar los años de de la autoridad parental. Un día se despiertan a la realidad que todos somos niños y que tenemos un Padre muy superior al que damos cuenta. Para un niño de carácter fuerte, este espíritu desafiante puede venir incluso antes en la vida.

Luego, las pequeñas criaturas tan dulces en su niñez comienzan a realmente examinarnos a nosotros y a pensar en cómo vivimos y sacar sus propias conclusiones. (¿Cómo se atreven?) Lo que encuentran conduce a un mundo completamente nuevo. Estudian lo que vemos, l que escuchamos y lo que decimos. Examinan cómo tratamos a Dios, a nuestro cónyuge, a nuestra iglesia, y nuestro trabajo. Investigan y encuentran interés en cada pequeño detalle y en el comportamiento de nuestras vidas. Ellos nos colocan bajo el microscopio de coherencia y esencialmente hacen esta pregunta: "¿Esto “de Dios” es real para ti, mamá y papá? ¿Debo realmente tomarme esto en serio?"

Lamentablemente, cuando los adolescentes sacan una respuesta negativa a esa pregunta -  cuando ven una vida que no concuerda con las palabras - se desconectan rápidamente de el desarrollar su propia fe.

La Palabra de Dios es un terreno fértil para ver esto en acción. Isaac sabía que Dios era real para Abraham y Jacob sabía que Dios era real para Isaac. Salomón y Absalón sabían que Dios era real para David, pero también lo vieron deshonrar a Dios en la vida familiar y en repetidas ocasiones durante largos períodos de tiempo. Y al final ambos se auto-destruyeron.

¿Y Roboam hijo de Salomón? Observó como su papá jugaba. Observó a papá volverse de seguir al del Señor Dios para el sexo (como un dios) y a la idolatría. Observó a Papá dar su vida a la necedad y vanidad (Eclesiastés 1:17). Observó a papá reducir al Dios Todopoderoso de los siglos sólo en otro dios en la lista de muchos. Y así, se alejó. ¿Por qué intentarlo? Salomón invitó a su hijo (en algún momento de su vida) para ver su vida: "miren tus ojos por mis caminos" (Proverbios 23:26). Lástima que después dejó su propio consejo.

Padres y madres, ¿y qué tipo de “hijo” eres? ¿Está machacando la autoridad moral y tu influencia en la vida de tu hijo al no tener en cuenta tu autoridad celestial? Si están viendo como desobedeces a tu padre celestial, estás creando un dilema moral en sus corazones que se manifestará de diversas maneras desagradables en tu hogar y en su futuro. Esta es una forma inestable y fracturada de ser padres, y que recoge una muy mala cosecha.

Si tus hijos te ven amar y obedecer a tu Padre Celestial, serán mucho más propensos a hacer lo mismo. Y lo van a encontrar más lógico obedecerte a ti en el proceso. Después de todo, la obediencia es lo que ven en ti.

Es así de simple. Si pasiva o inconstantemente amas a Dios, entonces es probable que van a “pasar” de ti y también de Dios. Tus expectativas como padre o madre serán rechazadas por los corazones endurecidos. Tú experimentarás una pérdida absoluta de credibilidad como padre o madre. En la consejería familiar, a menudo me parece extraño que los padres desobedientes esperan que los adolescentes sean obedientes. Simplemente no va a suceder, y si ocurre, no por mucho tiempo.

En los años de la adolescencia, muchos padres tratan de abusar de su control autoritario del comportamiento. Se olvidan de que están tratando con las células cerebrales nuevas que ahora están pensando y preguntando "¿Por qué?" Se olvidan de que están tratando con casi-jóvenes que de repente encuentran nuevo coraje para gritar "falta" cuando lo ven. Y si tu estás viviendo en obvia (u oculta) desobediencia a nuestro Padre, ellos sin duda va a gritar "falta."

Entonces, ¿qué vamos a hacer?
En pocas palabras, si quieres hijos obedientes, debes de ser uno. Si quieres niños engañosos, se uno. Niños desobedientes, se uno. Niños argumentativos, se uno. Niños defensivos, se uno. Ya estás entendiendo el punto ....tú estás modelando la niñez a tu hijo. También estás modelando lo que es se “padres” a tu hijo. Ellos aprenden a ser un niño de ti, y van a aprender cómo ser un padre o madre de ti. Así que agárrate bien, mira en lo profundo, y ... eh ... sí, voy a decirlo: ¡compórtate!

Ten la relación con Dios que quieres que tus hijos tengan contigo. Ama a Dios, y te amará a ti, y Él. Obedece a Dios, y tendrás todo el derecho de esperar su obediencia y para hacer frente a la desobediencia. Hónralo, y tú recibirás honra. Ten un corazón recto con Él, y puedes guiar a tus hijos a tener un corazón recto contigo. Trata con honestidad y bíblicamente con tu propio fracaso, y puedes ayudar a tus niños a enfrentar con honestidad y bíblicamente con la suya.

Padre o madre, tú y yo somos sólo un eslabón en la cadena de autoridad. Estamos bajo la autoridad y modelando  la obediencia es la mejor manera de enseñarlo y recibirlo. Si te paras firme de base de la sumisión, es el mejor lugar desde donde puedes enseñar la sumisión.

Aquí están tus deberes para poder convertirte en un padre/madre obediente:

1. Busca a  Dios y ama a Jesús con todo tu corazón. Efesios 6:6 nos recuerda que hagamos la voluntad de Dios desde el corazón. Dios nos dice que Su primera orden es que lo amemos con todo nuestro corazón.

Tus hijos saben qué (o a quién) amas. Es obvio por tu estilo de vida. Y no creas que les puedes engañar. Si amas a Dios intensamente, ellos lo sabrán. Si lo amas casualmente, ellos lo sabrán. Tu vida es tu mensaje más fuerte. Tu vida es tu mensaje más verdadero. Si eres auténtico, tendrás credibilidad, y con los adolescentes, si no tienes credibilidad, no tienes nada. La credibilidad es el rey en esta relación.

2. Obedece a tu Padre Celestial y permite que tus hijos lo sepan. ¿Eres fiel a la iglesia? ¿Estás creciendo en la Palabra de Dios? ¿Estás escuchando a Dios y haciendo cambios en tu vida sobre esa convicción interna que sientes? Pues háblalo y demuéstralo a tus hijos. Habla al respecto. Siéntate en la mesa de la cena esta noche y dí: "Oye, sabes, Dios ha estado realmente hablando a mi corazón acerca ... y El me está retando me obedezco." Por ejemplo, ¿tú diezmas? Si no lo hacer, comienza a hacerlo. Y cuando lo hagas, dilo a sus hijos.

Tus hijos deben ver tu obediencia a Dios a través de toda tu vida. Debería ser obvio. La respuesta bíblica a la mayoría de las preguntas de tu hijos podría ser: "Sabes, yo no hago eso (o esto si lo hago) principalmente porque estoy tratando de obedecer a Dios."

¿Cómo pueden los adolescentes discutir con eso? Tu estás obedeciendo a tu Padre. Si tienen un problema, es con Dios, y pueden apelar a Él.

3. No te dejes atrapar en la trampa de la apariencia. No juegues un juego espiritual. Demasiados padres actúan de un modo en el hogar, (a veces mundanos) y de otra manera en la iglesia - actuando espiritualmente. Demasiados niños ven a sus papás orar con los hombres en la iglesia, pero nunca con la familia en casa.
Este juego no funciona con los adolescentes que estás intentando guiar. Ellos ven directamente a través de él, y se resienten. Lo usan para justificar malas actitudes y comportamientos negativos. Una de las peores cosas que podemos hacer como padres es indirectamente dar a nuestros hijos más formas de justificar su propio pecado.

Padres, lo externo sólo es eso - lo externo. Han de ser el producto de un corazón recto, no un reemplazo o una cubierta para ello. Sea cual sea el servicio o estándares externos que tienes en la vida, deja que fluyan de un ferviente amor, basada en el corazón de Jesucristo y la obediencia bíblica sólida a tu Padre. Cuando thijos se preguntan "por qué", se capaz de responder, "Porque quiero obedecer a Dios." Esa es una respuesta sólida para un hijo de Dios.

Deje que tu vida fluya adentro hacia afuera. Los aspectos externos de la vida cristiana: la predicación, la enseñanza, el culto, el servicio, el estilo de vida de sólo tienen sentido para tus hijos si tú tienes un verdadero andar espiritual con Dios en tú corazón. No se puede ocultar o enmascarar un amor genuino y un caminar con Dios. Sale por su cuenta de ti en todos los niveles de tus relaciones humanas, y Dios usa tu deleite en Él para hacerse a si mismo más atractivo para tu hijo.

4. Demuestra tus creencias y normas bíblicas. Mientras que lo externo no produce espiritualidad, un corazón verdaderamente espiritual siempre se mostrará externamente. No  puedes ocultar una relación con Dios creciente debajo de un exterior carnal. Nuestros hijos necesitan vernos crecer en obediencia y compromiso con Cristo. Se inicia en el corazón, pero fluye a través de toda tú vida. Un hijo de Dios que está creciendo, buscará la piedad y la santidad en la vida, y nuestros hijos están mirando el comportamiento que es impulsada por la creencia bíblica. Si es real para tí, entonces ellos lo sabrán. Tú serás capaz de responder por ello. Y tendrás una buena base para ayudar a hacerlo realidad para ellos, también.

Tito 2: 11-12 dice que la gracia de Dios nos enseña a negar la impiedad. La Palabra de Dios es claro que nuestra conversación (estilo de vida) es ser como "conviene que el evangelio" (Filipenses 1:27). Y se nos manda a que "anunciéis las virtudes de aquel" (1 Pedro 2: 9).

5. Decide ser un padre accesible, abierto. ¿La idea de que tus hijos examinen tu vida te molesta o te asusta? Si es así, ¿por qué? Probablemente porque hay algo que no quieres que vean. Considera el hecho de que Dios ha puesto a estos jóvenes, estos seres humanos a tu lado a propósito, y por un buen rato. Él conoce tus fallos y defectos, pero al parecer eso no fue suficiente como para descalificarte o rechazarte. ¿Tal vez él tiene la intención de crear un modelo de honestidad, de transparencia, confesión y el arrepentimiento también?

No rechaces dejarles inspeccionar tu vida. En lo que puedas,  dad que tu todavía luchas con la carne,  procura ser real y honesto. Nuestros hijos, de toda la gente, saben que somos defectuosos.

Da la bienvenido a que te examinen. Da bienvenido a sus preguntas. Y prepárate para ser desafiado en gran medida en el nivel más profundo de tu creencia y tu práctica. Prepárate para cada inconsistencia que se expone de tu vida diaria, puedas tratarlo con honestidad ante ellos. Por todas las células cerebrales que todavía les faltan, seguro que los adolescentes pueden llegar a las preguntas más profundas e interesantes. Sí que son grandes árbitros y rápida para ver las faltas! A pesar de su niebla emocional, ellos pueden ver a través de nosotros con claridad.

Cuando se trata ser padres de adolescentes, comienza con esta pregunta: ¿qué tipo de hijo soy yo? Construye tu autoridad sobre el fundamento sólido de sumisión a tu Padre Celestial. Enseña a tus hijos a obedecerte porque tu obedeces a Dios. Muéstrales como se hace. Enséñales cómo hacerlo. Presenta un modelo antes de exigir sumisión. Luego espera la obediencia y sujétalos a los mandamientos de la Palabra de Dios.

Es inconsistente esperar obediencia que tu no estás dispuesto a dar.

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