¿Qué es tu autoridad?

¿Qué es tu autoridad?

Los cristianos que invocan millones de años no pueden sacar sus argumentos de los textos de la Biblia.

¿Es la edad de la tierra un asunto de importancia realmente?

Muchas veces a los pastores de las iglesias donde presentamos nuestro programa de ministerio les gusta que aceptemos preguntas de la congregación. A veces esto hace salir algún punto de vista discordante de algún miembro, sorprendiendo a los pastores.

Las sesiones de preguntas y respuestas no son siempre fáciles para nosotros. No sabemos lo que viene, o si anticreacionistas rabiosos, algunos con cualificaciones científicas, asisten, con la intención de demostrar la ‘ignorancia’ del creacionista visitante. Ya en la picota, ahora tenemos que ser ‘expertos’ instantáneos en paleontología, biología, geología, cosmología y aun teología. Por supuesto, nadie es experto en todos estos campos, pero intentamos lo mejor posible demostrar que sí hay respuestas.

Tristemente, los miembros más hostiles de la audiencia normalmente son cristianos agitados por nuestra presentación de una ‘tierra joven’ (bíblica). Me he dado cuenta de esto porque creen que fue sorteado el conflicto aparente entre la ‘ciencia’ y la Biblia hace años por añadir los millones de años en algún lugar de Génesis. Entonces, ¿quiénes somos nosotros para marear la perdiz?

No hace mucho después de la presentación principal en una iglesia, lo abrimos para preguntas. Un hombre de mediana edad saltó (su mirada de desdén inmediatamente me dijo que iba a estar en la primera línea de fuego), y de hecho, abiertamente expresó su decepción con mi punto de vista “estrecho” de las Escrituras. Fue algo así.

Preguntador: “N. G. [nombre omitido] es un gran apologista. Se exige la lectura de sus libros en muchos seminarios. Él no tiene ningún problema con una tierra de miles de millones de años. ¿Quién eres tú para decir que él está equivocado? [Ahora por favor, nótese que aquí a pesar de ningunear mi propia falta aparente de credenciales, me estaba ‘invitando’ a criticar a otro cristiano. Si yo lo hiciera, haría que otros perdieran su enfoque en la pregunta].

Yo: “Estoy de acuerdo de que es un buen apologista. Pero pienso que usted mismo me puede contestar la pregunta. Por ejemplo, ¿puede demostrarme en cualquier lugar en las Escrituras, si las leo al pie de la letra, dónde puedo leer el término millones o miles de millones de años? ¿O, aun coger la impresión—sólo de las Escrituras— de que el universo o la tierra tendría tantos años?

Pr: “No”.
Yo: “Entonces, ¿la idea de algunos de una tierra antiquísima no se deriva de las Escrituras? ¿Es correcto eso?” Pr: “Supongo”.

Yo: “Entonces, aun cuando el señor N. G. puede ser muy bueno en otras áreas de la apologética, y hasta puede afirmar que la Biblia es su única autoridad; cuando se trata de decidir la edad de la tierra, no derivó sus ideas de la Biblia, sino fuera de ella. Y aun más importante, estas ideas de edades antiquísimas vinieron de gente que ni son cristianos, y están intentando explicar el universo sin Dios. Respetuosamente entonces, en cuanto a este asunto la Biblia no fue su autoridad, y si cualquier cristiano dice que el universo tiene miles de millones de años, lo mismo se aplica a ellos”. [El hombre se sentó porque se dio cuento de lo que acaba de hacer].

¡La edad de la tierra no es el problema!

El punto principal aquí es que muchos no se dan cuenta cual autoridad aceptan cuando hacen esto. Muchos cristianos equivocadamente creen que hay evidencia aplastante que prueba que la tierra tiene mucha edad. Nosotros intentamos demostrar en nuestras presentaciones que la ciencia operacional no puede darnos las edades de cosas como los fósiles y las rocas. Las edades se derivan de interpretaciones de hechos basadas en creencias acerca de tales cosas. Se les enciende la luz cuando la gente se da cuenta cómo han malinterpretado tales cosas.

¿La mentira más grande en cuanto a la ley?

Uno de los errores acerca de la ley con relación a la conducta cristiana es que Dios ya no emplea temor o leyes para promover la conducta cristiana.

Recién me sentí incómodo cuando leí que “reglas y normas...llevan a una clase de moralismo religioso que está muy lejos del cristianismo genuino” y, además, que tales normas de facto reflejan una clase de temor que es incompatible con fe.

¿Por qué me sentí incómodo? Bueno, porque el Nuevo Testamento está lleno de reglas y normas moti- vadas por temor que funcionan como legítimas herra- mientas autodisciplinarias para promover la verdadera piedad cristiana. Nótese lo siguiente:

  • “Gran temor” indujo a la iglesia temprana a no men- tir (Hch. 5:5; cf. 19:17)

  • Pablo nos exhorta como creyentes a limpiarnos “de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccio- nando la santidad en el temor de Dios” (2 Cor. 7:1).

  • Pablo dice a los esclavos: “Obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo” (Ef. 6:5).

  • Pablo dice a sus lectores: “Amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor” (Fil. 2:12).

  • El autor de Hebreos les dice a sus lectores de perse- verar por “temor” de haber sido autoengañados en su profesión y así perder el reposo de Dios (Heb. 4:1).

  • Después de exhortar a sus lectores a que sean “san- tos”, Pedro ofrece un motivo vital: “Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga se- gún la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación” (1 Ped. 1:17).

    Esto no significa de que nuestra obediencia esté mo- tivada por una expresión romanista o farisaica de te- mor que ve al creyente completando su redención por obras (1 Ped. 3:6; 1 Jn. 4:18). Estoy totalmente de acuerdo que la gratitud por la obra de Cristo en nues- tro favor es una gran motivación para la obediencia. Pero no tiene que ser una situación de una de dos (o temor o fe); es una situación de las dos (temor y fe). Obedezco a Cristo en agradecimiento porque es mi Salvador y también en temor porque es mi Creador y Juez, que legisla lo que debo hacer y no hacer.

    Para concluir, aborrezco enfáticamente cualquier sugerencia que la justificación puede asegurarse por ley (Rom. 3:20, 28; Gál. 2:16; 3:2, 5, 10). Sin embargo, la idea de que la santificación nunca puede ser impulsada por reglas no se sigue. De hecho, tal idea se opone por completo a la totalidad de las Escrituras del Nuevo Testamento. —Mark Snoeberger (Copiado con permiso de Emanuel en Marcha - Elche, España - Marzo 2014)

Información

Iglesia Bautista Bíblica
c/ Tiberiades, 6 - local 20
28043 Madrid, España
Metro: Canillas / salida calle Montalbos

Tel. 91-300-0116
ESCRÍBENOS

Ubicación

mapagooglesmall¿Necesitas instrucciones para llegar a la Iglesia? 
Ver mapa más grande

Horario

Te invitamos a las reuniones:
reloj  Domingo      11:30 mañana

  Domingo        7:00 tarde
  Miércoles        7:00 tarde