El Juego - No te la juegues con la suerte

Si crees que el juego es una manera potencial para conseguir riquezas y prosperidad, toma un momento para pensártelo bien. El Creador nos ha enseñado un camino mucho mejor,  en el cual todos ganan.

“¿Crees que tienes suerte, punk?” es una línea clásica de Hollywood. También resume la filosofía detrás de las loterías patrocinadas por el estado y otros juegos legalizados.  La suerte y el azar mueven la rueda de la fortuna. La idea perversa es que la gente se hace adinerada por tener la suerte suficiente de agarrar una porción del montón limitado de las riquezas en el mundo. La riqueza se realiza a través del lanzamiento fortuito de los dados o la suerte del sorteo.

Esa noción fluye de una mentalidad evolucionista atea. El punto de vista de la vida evolucionista está impulsado por y depende de procesos aleatorios. Conseguir riquezas por el juego también está impulsado por y depende de la suerte. La gente tiene riquezas sencillamente porque tiene suerte.

Por el otro lado, una mentalidad creacionista cree que la riqueza debe conseguirse de creatividad y esfuerzo. Todos, creyentes y no creyentes, reflejan la naturaleza del Creador cuando producen productos útiles de la materia prima. Para el cristiano la palabra creacionista abarca más que sencillamente creer en una creación de seis días. El creacionismo significa aplicar principios bíblicos, como el de ser fructífero y multiplicarse, a las artes, al deporte, a la filosofía, al gobierno, a la mecánica del automóvil — de hecho, a todos los esfuerzos humanos. En el aspecto económico, entonces, la riqueza debe ser una creación del esfuerzo humano con el propósito de glorificar al Creador.

Mezclando la creatividad con trabajo resulta en rascacielos, ordenadores, móviles, cosechadoras, fertilizantes, productos farmacéuticos, bombillas—todo lo cual puede alimentar, vestir, alojar, proteger y beneficiar a los seres humanos. El juego de azar produce zero. El juego es un parásito a la creatividad y para los recursos de una nación. Por eso es un mal, no una bendición. El propósito del gobierno de acuerdo con Romanos 13 es promover el bien y vengar (castigar) el mal. El gobierno no debe animar a los ciudadanos a ser derrochadores, y el juego es una empresa derrochadora. Tienes más o menos la misma probabilidad de soltar un billete de 100 euros en una tormenta y recoger un billete de 1.000 euros como tienes de que te toque en la lotería del estado. El juego fomenta el riesgo inútil basado en la avaricia.

La sociedad generalmente reconoce la avaricia como una tacha de carácter y sin embargo, fomenta el juego, que promueve la avaricia y envidia de los ricos. Como un jugador cree que las riquezas son meramente el resultado de suerte, busca vencer la suerte del otro en la mesa de la ruleta. No se crea ninguna riqueza; es simplemente que se transfiere del bolsillo de una persona a otra. Aunque ningún versículo de la Biblia dice: “No jugarás”, se nos anima a ser generosos hacia aquellos en necesidad (Santiago 1:27) y evitar perseguir a las riquezas (Proverbios 28:20). Los cristianos deben aplicar los principios del Creador, esforzándose en el trabajo, la generosidad y la riqueza en todas las áreas de la vida. El juego convierte el vicio, la avaricia y la codicia en virtudes, haciendo que el jugador sea poco más que un “punk”.

                                                                                                                     —Bill Jack en "Answers in Génesis"

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